Del fracaso a el mejor disco de la historia del reggae

¿Qué habrá sucedido con el reggae antes de ‘Catch a fire’? Más bien, ¿qué curso habrá tomado el reggae en Jamaica de no ser por el empeño que Bob Marley le entregó a su material? Además de transformar toda una etapa difícil de superar, o bien de no poder comparar su trabajo con alguno otro, sentó las bases de una cultura.

Un álbum de un personaje con un carácter revolucionario, para combinar o bien sincronizar de manera impecable el significado de su cultura, ‘Catch a Fire’ es el álbum que edificó la base y de la carrera del primer y única estrella del reggae en el mundo, de modo que se atrevió a combinar las raíces más profundas de la música de Jamaica con la corriente más popular de rock comercial del primer mundo. Por consiguiente, aquella decisión marcó el inicio de que el reggae, por fin, formaría parte de los escenarios internacionales.

Probablemente no hay persona como el periodista David Sinclair que mejor haya definido a ‘Catch a Fire’: “Hizo por el reggae lo que ‘Please, please me’, el primer disco de The Beatles, había hecho por el pop una década antes”. Más bien se trata de un álbum que apareció de la nada además de haber profundizado en un mundo lleno de posibilidades, para los renegados, que sí existía pero desconocían.

Fue esa misma producción la que introdujo a Bob Marley a un mundo más allá de su tierra caribeña. El pasado 12 de abril se cumplieron 47 años, desde que llegó a las tiendas, y que comenzó como un fracaso, años más tarde formaría parte de la historia a nivel mundial, pues todo aquel que ha escuchado un poco de este género siempre regresa al pasado.

‘Catch a Fire’ no fue el primer álbum del cantante jamaiquino, más bien el quinto, y aunque parece ser una obra completa de él, el álbum pertenece a un grupo donde Marley pertenecía, The Wailers. En un principio un trío que ya había estado tocando y grabando juntos en Jamaica, una década, quizá más, antes de su lanzamiento.

Fue publicado en abril por allá de 1973, de modo que la primera tirada se veía reflejada en 14,000 copias y aunque entró en las listas musicales estadounidenses, ni siquiera pasó del puesto 171; peor aún, no consiguió llegar a oídos británicos, siendo un rotundo fracaso. No obstante, con el paso de los años este mismo disco empezó a arder y tomó fuerza, casi medio siglo después, posicionando a Bob Marley como un hito del reggae, hasta ahora el más famoso.

¿Cómo llegó ‘Catch a Fire’ a rebasar la zona local?

Es importante reconocer que antes de ‘Catch a Fire’ el reggae no era reconocido, parecía un mito. Sin embargo en Jamaica ya había tomado fuerza desde el 68 no obstante, se limitaba a ser éxitos locales o bien una curiosidad exótica. Fuera de eso, un año antes The Harder they Come había iniciado con fuerza, pero no pasó de ser una banda del momento.

Más bien, el protagonista no era nada más y nada menos que el carismático Jimmy Cliff, aquel que tomaba todos los papeles para ser la primera estrella del reggae, que no lo logró, fue un hecho.

Definitivamente la música salida de Jamaica en los sesenta había fungido para fundar el imperio de Chris Blackwell, un personaje fundamental para esta construcción cultural y musical, descendiente de una familia blanca con una buena y amasada fortuna en el periodo colonial británico.

Sus propios padres lo enviaron a Inglaterra después de haber sido tachado como ser perdido. Y fue en Londres el lugar donde creó su propia discográfica; Island, donde el primer propósito fue vender discos jamaicanos a la comunidad nativa de aquella isla asentada en Reino Unido. Fue entonces que el single ‘My boy lollipop’ consiguió convertirse en un éxito, pasando a invertir el dinero ganado por las millones de copias al sello.

Más tarde, en palabras del mismo Blackwell expresó cómo fue la primera impresión que tuvo de The Wailers. Un trío compuesto por Peter Tosh, Bunny Wailer y Bob Marley, todos rastafaris veinteañeros que hasta ese momento ya habían publicado cuatro discos en sus mismas tierras, Jamaica, el mismo lugar que los reconocía como unas superestrellas, sobre todo por haber tomado como principal idea al rebel music: reggae con un alto contenido de denuncia, los mismos que llegaron por sorpresa en su despacho por allá del 1972, quienes tuvieron que esperar la entrada de la secretaría, además de verse imponentes a Bob Marley se le conocía como un rebelde incontrolable.

Por consiguiente Marley le contó que se habían quedado varados en Londres y sin medios para regresar a Kingston, para ser exactos necesitaban dinero y alguien les había contado que él podría ayudarlos así que puso en la mesa la propuesta de grabar un disco a cambio de un adelanto, si era una idea loca no lo sabemos, lo que sí sabemos es que gracias a la decisión de “querer deshacerse de ellos” dándoles un cheque de 4.000 libras le hizo ver que podía confiar en la palabra de Bob.

A los cuatro meses volvió Bob con ‘Catch a fire’, material que se grabó en tres diferentes estudios, y mantenía algunos arreglos que hacían ver que esta ocasión habían invertido tiempo y dinero. Sin embargo esta ocasión la banda venía reforzada con los hermanos Aston y Carlton Barret, al bajo y la batería. Dentro del álbum estaban siete canciones estaban firmadas por Marley y las dos restantes por Peter Tosh. Algunas eran ya conocidas, como ‘400 years’, que aparecía en Soul rebels (1970).

En vista de que Blackwell notó el potencial, apostó por colocar el disco al público del rock, no sin antes retocarlas al gusto occidental, con la intención de hacerlo menos rítmico y áspero, más bien “ponerle sabor”. Afortunadamente Bob Marley estaba interesado en los cambios y fue él mismo quien daba instrucciones de cómo hacerlo, logrando así mantener lo más natural de reggae jamaicano y el americanizado. Momento en el que Marley definiría al reggae como algo que “Debe golpearte, pero no hacerte daño”. O bien una combinación de armonías vocales como mento ska, soul, r&b, rock, pop, gospel, percusiones africanas, cánticos rastafaris de dónde podría formarse cada vez más.

Al finalizar, el vinilo original venía dentro de una cubierta que hacía parecer un mechero gigante Zippo. aunque era una forma fuera de lo convencional llamaba la atención, de este se imprimieron algunas 20,000 copias, mismas que mantenían ese diseño.

En las siguientes portadas sólo aparecía una foto del cantante que fumaba un porro, firmado por el mismo Bob Marley and The Wailers, convirtiéndose en el comienzo de la mitificación de Bob Marley, al que se empezó a vender como la primera estrella del rock salida del tercer mundo. El Bob Dylan negro. El Che Guevara del rock.

Al fin y al cabo, Bob Marley buscaba que su música sirviera como el mensaje de su cultura, una mezcla de misticismo rasta y la poesía revolucionaria.

The Wailers eran rastafaris, una secta panafricanista con origen en Jamaica y aunque era mal vista, pues los tachaban como vagos, delincuentes siempre colocados, el mensaje de paz lo cambiaba todo. Sin más que fumar ganja, marihuana, era parte de su credo.

Poco a poco crecía Bob Marley como una figura, sino la principal del reggae, con intención o no la historia ya está hecha y aunque se ha intentado dominar esta escena o duplicar, no hubiera sido sin ‘Catch a fire’ y al genio que lo construyó, que este género no se habría expandido.

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