Hablar del Festival de Música y Arte de Woodstock en 1969, de entrada, es hablar del show más grande jamás pensado, es hablar de Jimi Hendrix, Janis Joplin, de The Who y su peligrosidad arriba del escenario; pero más allá de los tres días de rock & roll sin parar, 1969 fue el inicio de algo mucho más grande, y White Lake en Nueva York fue testigo de un movimiento social que cambió al mundo.

Es verdad que las luchas raciales a mediados de los 50’s fueron la piedra angular de un cambio de mentalidad en la sociedad norteamericana. También es cierto que el movimiento feminista de esa misma década marcó el devenir del mundo a futuro, pero a pesar de todo, 1968 y 1969 fueron más lejos, llegaron a la oposición de un sistema de la manera más radical posible.

Las drogas y la música rock fueron de la mano durante media década. El discurso y los ideales marcaron el comienzo de una guerra ideológica nunca antes vista. Las palabras amor y paz tomaron un significado totalmente distinto.

Vietnam fue la gota que derramó el vaso, sin pensarlo el gobierno estadounidense dio el motivo perfecto para un levantamiento, pero no con armas, sino con ideas, que para la sociedad de aquel entonces era más peligroso, pues podías matar al hombre pero nunca a sus ideas.

Jamás vamos a olvidar las rosas en los fusiles del ejército, nunca se desvanecerá el recuerdo de los “hippies” que se ponían frente a tanques para evitar la represión. A 50 años de distancia, saber que los ideales y la música que los impulso siguen vivos demuestra que algo cambio.

Para muchos Woodstock y Altamont fueron el final de la “Era del amor” y muy probablemente eso sea verdad. Hendrix murió por su excesivo consumo de drogas al igual que Joplin, mataron a John Lennon en NY, lograron disolver a las Panteras Negras y los Hell Angels demostraron en Altamont que no todo era paz y amor.

Muy a pesar de eso, los ideales que fundamentaron la revolución ideológica de 1968 y 1969, trascendieron, fueron heredados de generación en generación y a medio siglo de distancia hay quienes todavía creemos en esas ideas.

Woodstock terminó el 18 de agosto. Se estima que 40,000 personas presenciaron tres días de drogas y rock & roll y se creé que otras 250,000 con boleto pagado no pudieron llegar al festival pero los riffs de Santana, el himno de la guitarra de Jimi Hendrix y las voces de Janis Joplin, John Fogerty, Neil Young y Terry Reid siguen resonando en White Lake y ante eso ninguna arma ha podido y nunca podrá.

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